Páginas:
“Acerca de”: muchas
veces, los visitantes de tu blog querrán saber algo más de la persona que
escribe, especialmente si les han gustado tus posts. No hace falta que entres
en muchos detalles. Con un resumen de tu biografía que le dé una idea al lector
acerca de quién eres, con eso es suficiente.
• Un formulario o una manera de contacto:
para que contacten contigo de manera privada para cualquier pregunta que tenga
el lector. Considera esto de bastante importancia porque lo que te quieran
decir puede ir desde una oferta (de trabajo, de colaboración…) a avisarte de
algún fallo que ocurra en el blog.
• Aviso legal: en
muchos países, las leyes exigen dar a conocer el usuario que es lo que se hace
con los datos que provee. Estos avisos suelen incorporar información acerca de
la política de privacidad, entre otras cosas, y pueden variar dependiendo de
cada país. Infórmate al respecto de cómo es en el tuyo.
Widgets:
• Una casilla de búsqueda:
facilítales a tus visitantes la posibilidad de encontrar información en tu
blog. Un buscador incorporado es una invitación al usuario para que busque más
contenido, especialmente en los blogs temáticos.
• Una clasificación por categorías y una nube de
etiquetas: las categorías y las etiquetas no son
excluyentes, sino que ambas permiten al usuario localizar con más facilidad la
información. Siempre que sea posible, usa ambas cosas.
• Enlaces de suscripción: sea por RSS o por correo
electrónico. De hecho, es muy recomendable dar al visitante
las dos opciones. Mucha gente usa principalmente el correo electrónico como
receptor de información y agradecen la posibilidad de no tener que recurrir a
un lector de feeds.
• Blogroll: los
blogrolls cumplen muchas funciones en un blog. Dan una noción aproximada de los
intereses del autor, sirven como orientadores para encontrar sitios similares e
incluso pueden servir como índice de fuentes de los artículos.
• Enlaces a otros sitios tuyos:
si escribes en otros sitios, hazlo saber; si tienes otras web propias o en las
que colaboras, dilo bien alto. Tú debes ser el primer promotor de tu trabajo.
•
Enlaces a
tus cuentas “sociales”: ¿tienes cuenta en Twitter? ¿O en Facebook?
Ahórrales a tus visitantes tener que buscarte por todos estos servicios (a
menos que desees permanecer escondido).
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